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La Eutanasia asistida es un derecho universal

  Jorge Paredes Romero
Periodista y humanista peruano


 

 


Quizá muy pocas personas hayan tenido la oportunidad de estar cerca a un ser humano en estado vegetativo o de un enfermo consciente terminal, sea por cáncer o cualquier otra enfermedad incurable, sobre todo en los momentos en los cuales ya la ciencia es incapaz de hacer algo, para asumir la curación definitiva o que el paciente pueda lograr un estado más confortable para el resto de sus días.

Cuando era niño, allá por los años 50, tenía por costumbre ir al hospital del Carmen en Mollendo, un hermoso balneario al sur de Perú, iba a visitar a los enfermos, lo hacía como algo que tenía en mi ser como un deber, me sentía feliz alcanzándoles algo, ayudando a esas personas que eran para mi desconocidas, sea comprando algo o simplemente conversando con ellos, lo hacía en mi tiempo libre o generalmente los domingos. Cierta vez pude observar en una habitación a dos personas que parecían muertas, pero estaban conectados a unos balones de oxigeno y botellas de suero, y era eso lo que les proveía vida, vida artificial, forzada, pero su cuerpo tenía heridas, las cuales pude ver cuando les curaban, el personal paramédico como me conocían, me permitían viera aquello y hasta decían que quizá cuando sea mayor iba a ser médico, ayudaba dando algún mensaje o llamando alguien que se le necesitaba.

A inicios del año 1961, tuve que viajar a la ciudad de Juliaca, Puno, la ciudad del Lago Titicaca, allí en una clínica muy conocida, cierta noche que fui de visita a una persona que allí trabajaba en dicho nosocomio, pude apreciar a una persona completamente inmóvil en una cama, de una habitación obscura que despedía olores no muy comunes ni agradables. La enfermera que me acompañaba, de nombre Betty, me explicó que tenía que cambiarle un nuevo frasco de suero, que día a día era lo único que sostenía la vida de esa persona, junto a una alimentación en jugos a través de una sonda naso-gástrica,  era un minero de Santa Lucia que había sufrido un accidente que comprometió su cerebro, de tal manera que ya no tenía dicha persona noción de lo que sucedía a su derredor, respiraba, tenía sus funciones elementales como circulación, respiración, eliminación, que eran normales, mas no sentía, hablaba o escuchaba, por eso se le decía que estaba en un estado vegetativo.

Si se le suspendía el suero, de seguro que moriría en unos días, de acuerdo a la resistencia de su organismo, lo que sucedió unas noches más adelante, ahora no sé si fue porque le suspendieron el suero o porque ya su organismo ni con eso resistió y dejó de funcionar, es decir falleció.

Años después en Lima en 1973, después de haberme accidentado, ya en mi vida era rutinario estar en una clínica o en un hospital, promedio estaba 5 meses cada año, allí pude ver con mayor frecuencia a esta clase de enfermos, unos les llamaban descerebrados, otros vegetales, lo cierto es que no tenían movimientos ni se comunicaban, eran como unos maniquís allí en esas camas, unos conectados a suero, otros con oxigeno, pero ciertamente esos aditivos eran los que le permitían vivir.

El año 2001 lo viví personalmente, me tocó estar en una situación muy parecida, muy cercana a la muerte, era el mes de febrero del 2001 y los de STAE se negaban a llevarme a un hospital, cuando les llamé por seugnda bez me dijeron; "Qué tanto reclama ya no le hemos dejado Paracetamol? hasta que entré a un estado muy desastroso y mi familia me condujo al Hospital Almenara, en donde fui recibido en Emergencia, con el diagnóstico de SEPSIS, lo que los de STAE se negaban a reconocer, ellos simplemente me dejaron pastillas de paracetamol y me riñeron, diciendo ¡que tanto molestaba por una simple fiebre, que ya con esas pastillas pasaría y que no vuelva a fastidiar!, eso me dijeron cuando los llamé por segunda vez, tengo grabados en mi memoria los nombres de esa doctora y su acompañante enfermera, nunca los olvidaré, ¡Jamás!

Lo cierto es que pasé en ese hospital tres largos meses, en algún momento me suspendieron las transfusiones de sangre y todo medicamento, solamente tenía conectado una bolsa permanente de suero, me la pasaba durmiendo día y noche y empezaron a salirme heridas en los costados, aparte de la ya tenía en la región isquiática.

Ciertamente estaba en una situación muy desagradable, mi esposa casi desesperada, pero días después recurrieron a una medida acertada y era la alimentación enteral, lo cual me permitió vivir estos años adicionales, pero si por algún motivo no me hubieran colocado esa alimentación enteral, hoy estaría muerto, eso demuestra que el suero mantiene con vida pero de manera limitada, podía haber muerto aquella vez. Pero esa alimentación enteral fue gracias a un joven médico que mantuvo su identidad oculta, quien le dijo a mi esposa que reclame por ello, sin decir quien le había informado. Significa que tenían la solución pero no querían malgastarla conmigo. Ha transcurrido de aquello 16 años, mis hijos que tenían entonces 4 y 8 años han crecido y han terminado sus estudios básicos, ahora están trabajando y estudiando.


Este caso puede darnos una idea, de cuándo es que un organismo incluso en una situación en que ya se le abandonaba, puede responder a una terapia determinada, pero podría llegar el momento en el cual ya ni la alimentación enteral, ni medicamentos, mucho menos estaría en condiciones de resistir cirugía, es decir ya mi organismo estaría totalmente debilitado y mi cuerpo podría estar entrando a un deterioro tal, que prácticamente me estaba pudriendo en vida, como he visto algunos casos y son en verdad muy desagradables y ya ni el suero era suficiente y tuviera que recurrirse a respiradores artificiales, etc., para mantener con vida a una persona con muchas heridas y sin curación a la vista. Ver a la familia sufrir al ver a su ser querido en esa situación y que ya la ciencia nada puede hacer por él. En ese caso la persona está consciente, apenas recibe alimentación, hasta que deja de aceptarla porque su organismo no la resiste, lo vomita o le da nauseas y entonces solo está sostenido por el suero fisiológico, para que no se deshidrate o el oxigeno por que tiene dificultad de respirar o quizá ya se le haya sometido a una traqueotomía. Todo esto menos la traqueotomía yo lo he pasado, de modo que no invento ni un ápice.

Ahora bien, puede que ese paciente tenga algo más de siete heridas en su cuerpo, generalmente una en la región sacra, en los dos trocánteres, en las rodillas, los codos, es decir ya no hay donde posicionarlo, ya que por todos lados la presión continua hará de esa persona una víctima de las escaras o ulceras de cubito.

He visto sufrir a personas así, personas ya totalmente desahuciadas, sin curación, pero estaban allí en sus casas por meses, a veces por años sufriendo y su familia también, aparte de que la economía familiar estaba totalmente atrapada en esos gastos, pero lo peor de todo era el sufrimiento que las personas tenían, y de lo cual puedo dar fe, porque yo las he pasado en parte. Mi realidad es que hubo solución a mi caso, al menos eso fue lo que sucedió aquel 2001, que alguien dijo a mi familia sobre esa bomba que había en almacén y que podría salvarme la vida, como que efectivamente fue así. Pero esa bomba para alimentación enteral salió de almacén por la presión que hizo mi familia, que traería prensa, etc., ¿y si fuera un paciente cuya familia se resigna, entonces los del hospital lo dejan morir? ¿Cuántos casos habrán sido así?

Semanas después fui sometido a varias cirugías y el mes de Mayo del 2001 fui dado de alta. Han pasado 16 años desde aquel episodio, pero hoy me enfrento a nuevos problemas, como son el dolor neuropático y por si fuera poco, el dolor ocasionado por una tendinitis, que no está siendo tratada por EsSalud, por omisión y por irresponsabilidad. He sido abandonado y sometido a una terapia que ha hecho de mí una persona adicta a los opiáceos, pero sé que va a llegar el momento en que ya ninguna droga o narcótico de los que me aplico, podrá calmar mis dolores ¿Entonces? Es allí donde quisiera tener la posibilidad de recurrir a una Eutanasia asistida, porque contradictoriamente es aquí donde EsSalud me tendrá atado al suero y al oxigeno, manteniéndome con vida innecesariamente.

¡Es contradictorio verdad?

Cuando podían salvarme me negaban esa bomba de alimentación enteral y cuando ya no tendría remedio me mantendrían con vida. ¿Cómo entenderlos?

Porque lo cierto es que estoy sometido a una terapia del dolor que me tiene con cápsulas, gotas e inyecciones durante todo el día, pero sé que llegará el momento en que esos dolores serán irresistibles y mi cuerpo entrará a un deterioro tal, que ya nada ni nadie podrá hacer algo por mí. Estar en cama adormecido por las drogas me llevará a tener heridas (escaras), porque dormido no tendré noción del dolor para cambiarme de posición, lo que hago actualmente y no tengo heridas graves, me protejo de alguna manera.

Tengo ya 74 años, estoy en el límite cercano al promedio de vida en mi país, he vivido creo suficiente, he actuado varias veces aportando a mi país de muchas maneras, tengo una familia y están en camino de lograrse. Sé que en los próximos años cercanos tendré que pasar a una situación de sufrimiento tal, que será preferible dejar de existir de manera digna y no forzar a mi organismo a sobrevivir en medio de dolores, heridas y situaciones incurables, mi vida ingresará a un estado tal que no produciré, solo me convertiré en una carga para los míos y sobre todo sufriré de manera indecible, lo sé, porque a veces tengo episodios de sufrimiento que me desesperan, situaciones que me hacen llegar al llanto, a veces a la desesperació,n que ansío la muerte en esos momentos, pienso algo terrible. Logro salir de ese estado y sigo luchando, pero llegará el momento en que ya no podré luchar y me convertiré solo en una razón de enorme sufrimiento para mi familia, sufrimiento que no me agradaría ocasionar, como tampoco tener que experimentarlo.

Entonces sé que llegará ese momento, en el que solo sobreviviré sostenido por suero, las heridas inundarán mi cuerpo, el cual entrará en un estado tal de debilidad que estaré pendiente de un hilo. Creo que de nada serviría ya seguir sosteniendo ese hilo, cuando el sufrimiento es indecible, cuando mi cuerpo sea ya evidencia de múltiples heridas incurables e inoperables, mi hemoglobina será tal, que ni las transfusiones podrán salvarme y la capacidad para respirar será tan poca, que tendrán que aplicarme oxigeno. ¿Se imaginan estar así? ¿Sufriendo sabe Dios hasta cuándo innecesariamente? ¿Y ocasionando sufrimiento a los míos? Creo que no es justo prolongar esa situación, entonces creo que debería suspenderse el suero, el oxigeno y cualquier otro medio artificial que sostenga mi vida de manera externa, creo que esa sería una forma digna de morir y será poco el tiempo que resista de manera natural y entonces moriría dejando por fin descansar a un cuerpo ya cansado de vivir e imposible de subsistir por sí mismo.

Sobre todo el sufrimiento para los míos también cesará y claro, vendrá el dolor normal de un fallecimiento, el velorio, el entierro, aunque creo me incinerarían, eso espero, lo he pedido a mi familia, espero lo cumplan y luego pasarán los días y todo será un recuerdo, pero no el prolongar de un innecesario sufrimiento que a nada conduce, sino solo a una enorme carga compartida entre el paciente y su familia, la cual debe ser aligerada, carga que debe tener fin, para dar paso a la paz para todos, para el paciente y para su familia y también para una sociedad, que de una u otra manera tendrá que compartir ese sufrimiento.


Ya he pasado situaciones muy cercanas a ese momento, es decir he estado ya en el penúltimo episodio, es decir al momento en que dejan solo con suero y oxigeno eso sucedió en febrero del 2001, pero hubo solución, la alimentación enteral, pero pasé por todos los hechos anteriores, sepsis, shock, UCI, sangre, suero y estar ya desahuciado, como decía la historia clínica en rojo (A PUNTO DE PARTIR) Y eso lo he visto ya tres veces, pero había remedio, entonces conozco esa situación y soy consciente que llegará el momento final y no deseo sufrir ni causar sufrimiento

Entonces lo sé, lo he vivido, pero también en esos hospitales siempre he visto muchos casos de personas que han fallecido, en medio de la noche vienen y se llevan el cadáver, al día siguiente una cama vacía, que la ocupará uno en pocas horas y la pena de los familiares, pero que al fin es superado, pero también he visto casos de personas con vidas prolongadas artificialmente, personas que sufrían y acarreaban sufrimiento a sus familiares, los que venían a visitarle y estar en silencio rodeando la cama, lo cual era inútilmente prolongado, cuando pasado el tiempo, meses, a veces años, llegaba el fin, luego del sufrimiento innecesariamente sostenido, eso yo creo que es una manera indigna de vivir y de morir, por eso es que estoy de acuerdo con la eutanasia y creo que debería ser aprobado el Proyecto de ley, presentado en el Congreso de la república por el Congresista Roberto Angulo y la Bancada Dignidad y Democracia en Marzo del 2015, a quienes extiendo mis felicitaciones y creo que muchos se unirían a ello si fueran conscientes del bien que significaría.

Jorge Paredes Romero
DNI 10380914


 

 

 
     

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